Sócrates, un predilecto del lenguaje y lo que se tiene
adentro.
La vida no es más que un juego de azares donde involucramos al destino y sus causas envolventes, donde para cada persona hay un mundo
conjugado, una realidad alternativa que va perdiendo el interés del sentir, de
querer desaparecer, de querer regresar; del caerse, levantarse, pero sin
entender nada, es como un juego maldoso en que, "maldoso" queda incierto, queda
pegado en el desasosiego, en la vana explicación de que todo es relativo, que
la vida se mueve y que probablemente no exista.
En un huracán de descripciones que invaden nuestra mente como
quien busca respuestas a todo para continuar, nos volvemos a perder, nos desaparecemos entre el arrullo de sueños y pensamientos que también quedan en
la locura, banal o profunda. Sócrates, un vago imaginario con poder de concentración de una sociedad, profundiza el sistema de la sociedad, sin crear alguno, ¿habrá sido accidente? ¿cómo se dio cuenta de que realmente no se sabe nada? ¿será que vivimos conectados a máquinas y sistemas creados? ¿Por eso somos ignorantes?

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